Cuando hablamos del futuro del fútbol chino, generalmente miramos lo que está pasando en sus academias, las competiciones juveniles o los jugadores que comienzan a sumar minutos en la Superliga China y la China League One. Pero también hay otro grupo al que vale la pena prestar atención: los futbolistas chinos que están desarrollando sus carreras en el extranjero.
En mis bases de datos de Capitan Football Intelligence tengo identificados más de 120 futbolistas chinos que juegan o se forman en el extranjero, muchos de ellos todavía en edades formativas. España y Alemania están entre los principales destinos, aunque también hay jugadores en Inglaterra, Países Bajos, Serbia y otros países europeos.
Es un trabajo que realizo prácticamente todos los días. Voy encontrando nuevos nombres, algunos en academias importantes y otros en clubes menos conocidos. Me interesa saber dónde están jugando, conocer sus características, el nivel de los rivales que enfrentan y cómo van evolucionando. Hay jugadores que llevan varios años en Europa y otros que recién están comenzando su experiencia en el extranjero.
Entre los casos que tengo identificados aparece Xu Bin (2004), mediocampista que llegó al Wolverhampton Wanderers de Inglaterra y posteriormente salió cedido al Barnsley. También está Li Haoyan (2012), extremo del Barcelona Sub-15, quien recientemente debutó oficialmente y marcó un gol. Otros nombres interesantes son Wan Xiang (2009), en el Estrella Roja de Belgrado; Lü Mengyang (2009), en el Espanyol; y Liu Kaiyuan (2010), en las categorías juveniles del Villarreal. A ellos se suman otros jóvenes que están intentando abrirse camino en distintos clubes europeos.

Durante mi carrera he tenido la oportunidad de conocer estructuras de formación, scouting y planificación deportiva en clubes europeos y sudamericanos. Y hay algo que siempre considero importante: estar en Europa no significa necesariamente que un jugador vaya a desarrollarse mejor. El club al que llega, el entrenador, la forma de trabajar y, especialmente, las oportunidades para jugar pueden influir mucho más que el nombre de la institución.
Un jugador de 16 o 17 años necesita partidos. Necesita enfrentarse a buenos rivales, equivocarse, corregir y aprender a resolver situaciones dentro de la cancha. También debe acostumbrarse a otros ritmos de juego, idiomas y culturas. En algunos casos, los problemas administrativos con las inscripciones internacionales han dejado a jóvenes futbolistas varios meses sin disputar partidos oficiales. A esas edades, pasar tanto tiempo sin jugar puede afectar bastante su desarrollo.
Por eso creo que cada caso debe analizarse por separado. No todos los jugadores necesitan seguir el mismo camino. España, Alemania, Bélgica, Países Bajos o algunos clubes de Europa del Este pueden ser buenas alternativas, dependiendo de la edad, la posición, las características y el nivel de cada futbolista. A veces, llegar a un club menos conocido, pero donde tendrá oportunidades de jugar, puede ser una decisión mucho mejor que incorporarse a una academia importante y pasar buena parte de la temporada en el banco.
Desde el scouting, identificar a un jugador es solo el comienzo. Después hay que verlo jugar, entender su contexto, evaluar sus características y seguir su evolución. Importa saber cuántos minutos está sumando, contra qué rivales juega y cómo responde cuando aumenta la exigencia. También hay que reconocer cuándo está preparado para dar otro paso y cuándo le conviene seguir creciendo en el nivel donde está.
Me parece positivo que China esté mejorando el seguimiento de sus futbolistas en el extranjero y buscando una mayor relación con las selecciones nacionales y los clubes profesionales del país. No todos conseguirán establecerse en Europa y algunos regresarán a China. Eso no significa que la experiencia haya sido negativa. Un jugador que vuelve después de formarse y competir en otro país puede aportar mucho si encuentra un club donde tenga espacio para jugar y seguir mejorando.
Creo que el fútbol chino tiene una buena oportunidad con esta generación. Hay jugadores que comienzan a ganar protagonismo en las competiciones locales, otros que destacan en torneos internacionales y jóvenes que están adquiriendo experiencia en distintos países europeos. Lo importante será seguirlos de cerca, conocer cómo están progresando y aprovechar esas experiencias para el futuro del fútbol chino.
China está ampliando sus oportunidades de formación y desarrollo. Ahora lo importante es que estas experiencias se traduzcan en futbolistas mejor preparados, que jueguen regularmente y tengan posibilidades reales de construir una carrera en el fútbol profesional. Desde Capitan Football Intelligence seguiremos aportando nuestro trabajo de scouting, análisis y seguimiento de jugadores para contribuir al desarrollo del fútbol chino.



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