La herramienta que me ha acompañado durante ocho años observando fútbol

Hay herramientas que uno utiliza durante un tiempo y después reemplaza por otras. Con Nacsport nunca me ocurrió eso.

Compré mi licencia en 2018 y, ocho años después, sigue siendo uno de los primeros programas que abro cuando necesito analizar un partido, preparar una presentación o desarrollar una clase. Mirando hacia atrás, me doy cuenta de que ha estado presente prácticamente en todas las etapas de mi carrera. Me acompañó cuando todavía trabajaba como Ingeniero Comercial y analizaba partidos por las noches, durante mi formación como entrenador en la Escuela de César Luis Menotti, en mis primeros trabajos dentro de clubes, en Universidad Católica y hoy continúa siendo parte de mi trabajo como scout, consultor y docente.

Lo curioso es que nunca compré Nacsport porque necesitara un software. Lo hice porque quería prepararme para un lugar en el que todavía no estaba.

En ese momento era una de las herramientas de videoanálisis más utilizadas por los principales clubes europeos y siempre he creído que, si uno quiere llegar a trabajar al máximo nivel, debe intentar prepararse con los mejores recursos que tenga a su alcance. Evidentemente el presupuesto muchas veces pone límites, pero dentro de esas posibilidades prefería invertir en formación y en herramientas antes que esperar a que un club me las proporcionara.

Siempre he sido de la idea de que uno tiene que estar preparado cuando llega la oportunidad. En el fútbol no decides cuándo un club te va a llamar; lo único que puedes controlar es cómo llegas a ese momento. Por eso preferí invertir en mi formación y en herramientas que utilizaban los clubes profesionales mucho antes de necesitarlas. Mi objetivo era sencillo: que, si algún día aparecía esa oportunidad, pudiera aportar desde el primer día y no empezar a aprender recién ahí.

En paralelo ocurrió algo que terminó siendo igual de importante para mi desarrollo. Ese mismo año ingresé a la Escuela de César Luis Menotti para comenzar la carrera de entrenador. Durante los años siguientes cursé las licencias C, B, A y Profesional, una etapa que cambió profundamente mi manera de entender el fútbol. Aprendí que analizar un partido no consiste únicamente en describir lo que ocurre durante noventa minutos. Analizar implica interpretar el juego, comprender por qué suceden determinadas cosas y descubrir relaciones que muchas veces pasan desapercibidas para quien únicamente sigue el recorrido del balón.

Nacsport apareció exactamente en el momento adecuado. La Escuela Menotti me enseñaba a interpretar el juego; Nacsport me permitía observarlo con calma. Si durante la semana analizábamos conceptos como tiempo, espacio y engaño, los principios ofensivos y defensivos o las diferentes formas de organizar un equipo, el fin de semana buscaba partidos para comprobar cómo esas ideas aparecían realmente dentro del campo. Poco a poco dejé de mirar únicamente la pelota y empecé a prestar atención a las relaciones entre los jugadores, a los espacios que se generaban y a las decisiones que terminaban explicando el desarrollo del juego. Esa dinámica terminó convirtiéndose en un hábito que todavía mantengo.

Con el paso de los años Nacsport también pasó a formar parte de mis clases en universidades, institutos y programas de formación para entrenadores, analistas y scouts.

Con el tiempo confirmé una idea que sigo repitiendo cada vez que enseño análisis táctico: ningún software analiza un partido. El análisis siempre depende de la persona que está detrás de la pantalla. Las herramientas ayudan a registrar información, organizarla y comunicarla mejor, pero comprender el juego sigue siendo responsabilidad del entrenador, del analista o del scout.

Esa forma de entender el análisis también cambió mi manera de utilizar Nacsport. Las primeras botoneras que construí estaban llenas de categorías porque quería registrar prácticamente todo lo que ocurría durante un partido. Pensaba que mientras más información consiguiera reunir, mejor sería el análisis. La experiencia terminó enseñándome exactamente lo contrario. Un buen informe rara vez depende de la cantidad de clips que contiene. Depende mucho más de la calidad de las preguntas que eres capaz de hacerle al partido.

Todavía conservo algunas de aquellas primeras botoneras y me gusta abrirlas de vez en cuando. No porque siga utilizándolas, sino porque muestran perfectamente cómo ha evolucionado mi forma de observar el fútbol. Hoy registro menos acciones que hace algunos años, pero intento que cada una tenga un propósito claro dentro del análisis. Dejé de obsesionarme con capturar todo para concentrarme en identificar comportamientos que se repiten una y otra vez. Al final, son esos patrones los que terminan explicando por qué un equipo consigue imponer su idea de juego.

La botonera ha evolucionado con los años igual que mi forma de observar el juego. Hoy registro menos acciones, pero con un criterio mucho más claro.

La metodología que había empezado a construir durante aquellos años pronto salió de la sala de clases. Primero apareció en mis prácticas y después comenzó a acompañarme en mis primeras experiencias dentro de clubes. Fue allí donde comprobé que las ideas realmente adquieren valor cuando sirven para preparar un entrenamiento, construir un informe o ayudar a un cuerpo técnico a tomar mejores decisiones.

Mi etapa en Atenas de San Carlos. Nacsport ya formaba parte del trabajo diario registrando entrenamientos, analizando partidos y preparando material para el cuerpo técnico.

Aquellas primeras experiencias dentro de clubes me confirmaron algo que todavía sigo creyendo. La utilidad de una herramienta no se mide por la cantidad de funciones que incorpora, sino por la capacidad que tiene para ayudarte a trabajar mejor. En el fútbol profesional el tiempo siempre escasea. Hay que preparar entrenamientos, analizar rivales, revisar partidos propios, elaborar informes y comunicar información de forma clara al cuerpo técnico. Todo ocurre muy rápido y la capacidad para organizar el trabajo termina siendo casi tan importante como el análisis mismo.

Nacsport empezó a convertirse en una parte habitual de esa rutina. Ya no era solamente el programa que utilizaba para estudiar partidos por curiosidad. Pasó a ser una herramienta de trabajo que me permitía registrar entrenamientos, construir presentaciones para cuerpos técnicos, comparar comportamientos, revisar acciones concretas y volver sobre ellas tantas veces como fuera necesario. Cada nuevo proyecto me obligaba a adaptar la metodología, pero la base seguía siendo la misma: observar, registrar, interpretar y comunicar.

Durante mi etapa en Universidad Católica. Nacsport fue una de las herramientas que me acompañó en el trabajo diario del área de scouting y análisis.

Mi llegada a Universidad Católica en 2022 representó un desafío completamente distinto. Dejé de analizar partidos únicamente por aprendizaje o curiosidad para hacerlo dentro de un proceso de toma de decisiones. El contexto cambia por completo. Ya no basta con encontrar un patrón interesante o detectar un buen futbolista. El análisis pasa a formar parte de una estructura mucho más amplia donde intervienen entrenadores, dirección deportiva, presupuesto, planificación y necesidades deportivas.

Durante esos años Nacsport siguió acompañándome prácticamente todos los días. Lo utilicé en el análisis de rivales, en informes individuales, en el seguimiento de futbolistas y también en muchas presentaciones internas. Si hoy reviso ese período, me doy cuenta de que el software evolucionó al mismo tiempo que evolucionaba mi forma de trabajar. Las nuevas funciones fueron apareciendo con los años, pero lo realmente importante seguía siendo exactamente lo mismo que había aprendido en 2018: primero interpretar el juego y después utilizar la tecnología para organizar esa información.

Esa filosofía también terminó trasladándose a Capitan FI. Cuando empecé a desarrollar mis propias metodologías de evaluación y modelos de scouting, el video siguió ocupando un lugar central. Los datos ayudan a reducir la incertidumbre y permiten detectar patrones muy interesantes, pero sigo convencido de que ninguna base de datos puede sustituir lo que ocurre cuando observas repetidamente a un jugador dentro del campo. Los números te dicen dónde mirar. El video termina explicando por qué sucede lo que muestran esos números.

Por eso, incluso hoy, cuando trabajo con plataformas de datos, modelos propios, Power BI o diferentes herramientas de inteligencia deportiva, Nacsport continúa formando parte del proceso. Muchas veces una métrica despierta una pregunta y la respuesta termina apareciendo nuevamente en el video.

Otro aspecto que siempre he valorado es la cercanía del equipo de Nacsport. Durante estos años no solo he utilizado el software. También he tenido la oportunidad de colaborar con ellos en distintas iniciativas, participar en publicaciones relacionadas con libros y videoanálisis y comprobar el interés permanente que tienen por seguir mejorando la herramienta. Incluso cuando ingresé a Universidad Católica en 2022 estuvieron presentes, como lo habían estado desde mis primeros años de formación.

Después de ocho años sigo utilizando la misma herramienta, ahora en contextos completamente distintos a los de 2018.

Probablemente donde más horas he utilizado Nacsport durante los últimos años ha sido enseñando. Ha estado presente en mis clases en la UAI, en ATFA Rosario, en la Universidad de Viña del Mar, en la Universidad Bernardo O’Higgins y, por supuesto, en los cursos de la Academia CapitanAndresGR.

Y eso tampoco ha sido casualidad.

Cuando decidí incorporar Nacsport a mis programas no lo hice porque quisiera enseñar un software. Lo hice porque quería que los alumnos trabajaran con una herramienta utilizada en el fútbol profesional. Siempre intento transmitir la misma idea: el programa no analiza por ti. Lo importante es desarrollar una metodología para observar el juego. Las herramientas cambian. La forma de pensar el fútbol permanece.

Con frecuencia recibo mensajes preguntándome cuál es el mejor software de videoanálisis. Mi respuesta casi siempre es la misma. Lo más importante no es el programa que utilizas. Lo verdaderamente importante es que exista una metodología detrás de ese programa. Sin ella, cualquier herramienta termina siendo simplemente un editor de video. Con ella, el video se transforma en una fuente permanente de información para entrenadores, analistas, scouts y directores deportivos.

Después de ocho años utilizando Nacsport sigo pensando exactamente lo mismo que cuando compré aquella primera licencia en 2018. No fue simplemente una inversión en un software. Fue una inversión en mi formación. Me acompañó cuando analizaba partidos después del trabajo, durante la carrera de entrenador, en mis primeros clubes, en Universidad Católica, en proyectos de scouting internacional y hoy continúa acompañándome cada vez que preparo una clase o construyo un informe.

Las herramientas evolucionan. Aparecen nuevas funciones, nuevas plataformas y nuevas tecnologías. Eso es parte del crecimiento natural de la profesión. Lo que no cambia es la necesidad de seguir aprendiendo a observar el juego con profundidad. Porque, al final, el mejor software siempre dependerá de la persona que está detrás de la pantalla.

Si quieres aprender esta metodología…

Buena parte de la forma de trabajar que he desarrollado durante estos años es la que intento transmitir en mi programa Introducción al Análisis Táctico en el Fútbol.

A lo largo de dos clases online trabajamos sobre los fundamentos del análisis táctico, las diferentes fases del juego, una metodología estructurada de observación y el uso práctico de Nacsport para registrar, organizar y presentar información de la misma forma en que se trabaja en muchos clubes profesionales.

Trabajaremos con partidos reales, ejemplos prácticos y ejercicios similares a los que utilizo en mi trabajo como scout y analista.

Más información e inscripciones:

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