¿Quizás el viejo catenaccio nunca desapareció?

El bloque bajo está siendo uno de los grandes protagonistas del Mundial 2026.

España tuvo enormes dificultades para atacar el bloque bajo de Cabo Verde. Inglaterra ha acumulado largos tramos de posesión sin generar ventajas sostenidas cerca del área rival. Francia también ha encontrado problemas cuando los rivales reducen espacios por dentro y obligan a jugar por fuera.

No son casos aislados.

Cada vez aparecen más equipos defendiendo con muchos jugadores por detrás del balón, reduciendo las distancias entre líneas y protegiendo el carril central. El objetivo es simple: negar recepciones interiores y obligar al rival a progresar por fuera.

Los futbolistas actuales cubren mucho más espacio que hace veinte o treinta años. Son más rápidos, más fuertes y llegan antes a las ayudas. Las coberturas son mejores y muchas líneas de pase que antes aparecían hoy desaparecen en segundos.

Pero también cambió la preparación de los equipos.

Hace algunos años, cuando se hablaba de disciplina táctica, muchos terminaban mirando a Alemania como referencia. Hoy prácticamente todas las selecciones tienen acceso a videoanálisis, datos y cuerpos técnicos especializados.

La organización táctica dejó de ser una ventaja competitiva.

Antes sorprendía que una selección menor defendiera bien. Hoy sorprende cuando defiende mal.

Muchos equipos logran instalarse en campo rival, pero encuentran dificultades para generar ventajas dentro de bloques compactos y con alta densidad de jugadores. Por eso vemos tanta circulación exterior, tantos centros laterales y una importancia creciente de las acciones a balón parado.

La tercera fecha de grupos y las rondas eliminatorias probablemente acentuarán todavía más esta tendencia. Cuando el costo del error aumenta, normalmente aparecen menos riesgos, menos espacios y más protección de zonas centrales.

Por eso no sería extraño seguir viendo muchos bloques bajos en dieciseisavos, octavos, cuartos, semifinales e incluso en la final.

Quizás el viejo catenaccio nunca desapareció.

Simplemente aprendió a usar videoanálisis, datos y GPS.

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